No, no lo habíamos soñado. El Scorsese clásico, el de "Uno de los nuestros" y "Malas calles" , ha vuelto a la esencia. Cuando ya muchos lo daban por perdido para la causa, se aferra de nuevo a la cámara con energía envidiable para regalarnos otro capítulo más, este quizá más brillante por inesperado, de ese mundo propio en el que se mueve a la perfección. Y vuelve a él con convicción plena. A ese universo, en este caso biográfico, en que las vidas peligrosas, las traiciones magníficas y el poso de tristeza consiguen que el espectador se enamore de personajes que en otras circunstancias serían dignos de cualquier odio enconado. El alma de los perdedores redimidos al entregarse a malas praxis que acaban desvelándose imprescindibles para la supervivencia . En el reencuentro con la tríada mágica formada por Robert de Niro , Al Pacino y Joe Pesci (este último rescatado de un retiro voluntario que ya ocupaba más de dos décadas), el director demuestra el virtuosismo...