Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como JJ Stone

El irlandés: La familia bien, gracias

No, no lo habíamos soñado. El Scorsese clásico, el de "Uno de los nuestros" y "Malas calles" , ha vuelto a la esencia. Cuando ya muchos lo daban por perdido para la causa, se aferra de nuevo a la cámara con energía envidiable para regalarnos otro capítulo más, este quizá más brillante por inesperado, de ese mundo propio en el que se mueve a la perfección. Y vuelve a él con convicción plena. A ese universo, en este caso biográfico, en que las vidas peligrosas, las traiciones magníficas y el poso de tristeza consiguen que el espectador se enamore de personajes que en otras circunstancias serían dignos de cualquier odio enconado. El alma de los perdedores redimidos al entregarse a malas praxis que acaban desvelándose imprescindibles para la supervivencia . En el reencuentro con la tríada mágica formada por Robert de Niro , Al Pacino y Joe Pesci (este último rescatado de un retiro voluntario que ya ocupaba más de dos décadas), el director demuestra el virtuosismo...

La venganza se sirve en tres platos

Siempre he tenido dificultad, supongo que como la mayoría de quienes lean estas líneas, para memorizar los nombres asiáticos. En coreano dicen que a menudo se confunde el orden de nombres, apellidos o incluso apodos asignados en función de la familia. El caso de Chan-Wook Park (o Pak Chan-uk, que sería más fiel al original según su lengua materna) podría ser uno más en dicho equívoco de no ser porque así bautizaron a un pequeño genio nacido en Seúl (Corea del Sur) hace más de medio siglo  que lleva haciendo cine desde 1992 sin que el mundo occidental en su mayoría se haya dado cuenta. Vean "Stoker" (2013), rodada en USA,   o "La doncella" (2016), dos de sus últimas muestras de cine perverso y amoral, y empiecen a cautivarse como yo.

Live and alive: Grandes directos de la historia (I)

A estas alturas, cada vez que sé que alguno de mis artistas favoritos publica disco en directo , lo mínimo que puedo esperar es que me sorprenda, que aporte algo diferente a lo ya disfrutado en disco, que sea cuanto menos un retrato lo más crudo posible y con los menores aditivos de lo que en verdad es y de cómo vive él, o ella, o ellos, las canciones en el momento presente, cuál es su significado real y si coincide con el que yo tengo en mente. La vida va cambiando, las personas también y los sentimientos… Bueno, a esos mejor dejarlos en paz, que bastante tienen ya con sus propios vaivenes. Por eso cuando (re)escuchas algunos de los discos que han retratado a alguien en un momento concreto y especial de su carrera de la mejor manera posible (a tu entender, claro) vuelves a colocarlo en la primera línea de tu discoteca y le das otra vuelta, si es que eso es posible, a todas esas melodías y arreglos que salieron una vez de un alma en vena, que no en pena, para instalarse en tu cora...

La jerarquía es eterna

Elvis  fue el  Rey del Rock , y eso es algo que pocos discuten con el paso de los años. Pasarán siglos antes de volver a ver sobre un escenario a alguien con su fuerza, su desbocado talento y su imagen. El tupé y la pelvis más famosos de la historia de la música dejó un legado de canciones con cuya interpretación (él no escribió ni una sola nota) consiguió convertirse en un  icono inmortal . 

Verano fatal: 20 canciones alrededor del sol (y IV)

Habrá quien crea que el ritmo es eso que se lleva en la sangre si procedes de una etnia determinada. Como precisamente la palabra “ritmo” suele ir asociada a muchas de los intentos de canciones que algunos padecemos y otros aplauden cada vez que al complaciente dj de turno le da por plegarse a las exigencias , no podemos obviar que hubo, y hay, grandes instrumentistas de jazz que no se conformaban con mirarse el ombligo y profundizar en su propio virtuosismo , sino que intentaron fundirlo en los brazos de otras músicas igual de frondosas.

Verano fatal: 20 canciones alrededor del sol (III)

Una de las mejores noticias que puedes recibir mientras disfrutas –o intentas disfrutar- tus vacaciones es que Dylan publica disco nuevo. Pero como es otro refrito de las canciones de Sinatra , no te importa volver a la serie de bootlegs , infumable en ocasiones, ni que la caja se presente como una prolongación de su primer despropósito a principios de los setenta, aquel "Self portrait" que ya invitaba a la huida desde la portada. Si sabes que en las sesiones primitivas tocaban músicos como David Bromberg o Al Kooper , ya decides hacer un intento de acercamiento. Y si completan el festín pseudo-pirata el super concierto que el señor Zimmerman ofreció junto a The Band en la isla de Wight en agosto de 1969 , la cosa empieza a pintar más que interesante. Como prueba, este tema perdido grabado junto a su amigo George Harrison que nos deja a las mismas puertas del Edén. Sí, con mayúsculas.

Verano fatal: 20 canciones alrededor del sol (II)

En época de bonanza playera y, si procede por habilidades y regocijo, también se puede surfear un poco , que no todo va a ser tostarse en la orilla. Pero mejor hacerlo en parajes algo más exóticos donde también rugen las olas sagradas y a los que acuden solo las tablas más expertas e inquietas. Hasta Japón nos llevamos el equipaje para conocer a una estrella de la televisión de los sesenta que también le daba a eso de la guitarra con su banda , sin importarle que la arena que pisara fuera más oscura de lo habitual. Surfin’ Japan!

Verano fatal: 20 canciones alrededor del sol (I)

Ventilador a tope (el presupuesto para el aire acondicionado expiró el mes pasado), persianas bajadas y cortinas echadas marcando el límite entre el infierno y mi pequeño reducto refrigerado miserablemente y con un espejo al fondo donde compruebo que eso del bronceado estival debe parecerse a una alergia congénita que me impide lucirlo año tras año. Claro que tampoco es que uno sea muy proclive a las teóricamente obligatorias escapadas costeras, o más bien sí que lo es, pero cuando el horizonte está algo más oscuro y se encienden las luces y la música cerca de la orilla, para que nos entendamos. Al calor , nunca mejor dicho, de estos días en los que ponerse a salvo no solo del pequeño astro rey sino de otros asteroides sonoros igual de dañinos, les dejo una pequeña guía para sobrevivir a todo ello . Y no, no están ni los chicos de la playa con sus buenas vibraciones ni los que echan de menos las olas marinas en la capital del reino , pero igual les sirve.

Agujetas de estremecimiento

¿De qué hablamos cuando hablamos de flamenco ? La cuestión sería (y es) mucho más amplia y profunda, y probablemente habríamos de responderla en función de los sentimientos que cada cual , individual e íntimamente, llegue a experimentar cada vez que una voz rota, larga y ancestral requiebra el aire con sus quejidos y destemplanzas, y cuando una guitarra tañida con la más pura emoción se nos meta en las entrañas hasta que no sepamos dónde puede llegar. La figura del cantaor en su más pura esencia ha sido objeto de estudio y estima no solo por parte de las plumas y oídos expertos en el género y próximos a él, sino por la de quienes decidimos acercarnos esporádica pero concienzudamente a sus límites. Y ahí es donde, sin esperarlo, surge la magia de Don Manuel de los Santos Pastor, "Agujetas" para la historia del cante, una de  las más representativas y sintomáticas figuras que haya dado jamás la historia de los sonidos jondos.

La respuesta está en la canción (y X)

Es ampliamente conocido (o debería ser) que algunas de las más grandes canciones compuestas a lo largo de la historia ni siquiera fueron incluidas en los álbumes correspondientes en su momento, bien por grabarse posteriormente a la publicación en cuestión o bien porque a sus creadores no les pareció coherente mezclarla con otras más sugerentes o apropiadas para la temática, momento o sonoridad en cuestión. Sin embargo, tal fue su importancia y tanto se demostró posteriormente la injusticia del hecho que finalmente, de un modo u otro, se les concedió la importancia que se demostraría merecían. Es el caso que nos ocupa.

La respuesta está en la canción (IX)

No deja de sorprender cómo los asuntos más trágicos, las anomalías más trascendentes desde un punto de vista sentimental o eso que en cualquier ámbito puede tomarse como el pan nuestro de cada día, por muy amargo que resulte, pueden ser interpretados, volcados y entregados por un artista concreto de forma harto estimulante, desprovisto el tema en cuestión del carácter original y revestido de emoción -musical, en este caso- para erizar la piel, esta vez en el buen sentido. Nunca fue de los más conocidos Billy Paul , uno de tantos cantantes soul que a principios de los setenta intentaban abrirse camino con grabaciones más o menos aseadas y versiones de sus padres artísticos acompañando a visiones propias de lo que se convirtió en uno de los movimientos más importantes de la historia de la música, de la negra en particular.

La respuesta está en la canción (VIII)

Es curioso cómo en el mundo de la música se olvidan o, mejor dicho, se abandona a artistas que una vez significaron muchas cosas e hicieron que tus décadas de crecimiento físico e intelectual tuvieran una banda sonora variada en emociones. El caso que ocupa esta puntual revisión podría ser uno de ellos, y no porque haya dejado de estar ahí en ningún momento. Sus paréntesis artísticos no han conseguido que posterguemos su nombre como uno de los importantes en una época no demasiado prolífica en obras musicales para la posteridad. Lloyd Cole , artista de largo y profundo recorrido, formó una banda llamada The Commotions en mitad de dicho período y grabó una obra maestra de pop europeo a la que tituló "Rattlesnakes" , y precisamente así, de manera sibilina y reptante, fue metiéndose en las efe emes del momento y en el corazón de sus acólitos un tema de corte elegante, "Are you ready to be heartbroken" , que cerraba un disco lleno de muchos grandes momentos . Im...

La respuesta está en la canción (VII)

Ser una jovencita sin mucho que hacer, sobre todo si en tu cabeza bullen inquietudes varias y el demonio de la música se te ha metido en el cuerpo, no era la principal aspiración vital de una tal Natalie Merchant a principios de los años ochenta. Allá en Jamestown (New York) , una ciudad con recursos empresariales pero escaso sarpullido artístico, la poco tiempo después consagrada compositora dedicaba tiempo y esfuerzo a escribir canciones y ensayarlas con su banda , un grupo de músicos bastante dotados a los que bautizó como Still Life , impelida por quién sabe qué angustia emocional. Poco después , tras las idas y venidas pertinentes y el hastío de algún miembro fundador que no veía la cosa demasiado clara, reformó su seno y se reconvirtió en el alma mater de 10,000 Maniacs , marca con la que alcanzaría altas cotas de credibilidad musical y con la que escribió las mejores letras de su carrera. Aquellos "maníacos" sonoros han editado hasta el momento nueve despampanante...

La respuesta está en la canción (VI)

Conservo prácticamente intacta mi colección de discos de Neil Young . En varios formatos, siempre acudo a alguno de ellos o a canciones puntuales para recordar lo grande que puede llegar a ser esto de la música popular. El genio canadiense , cascarrabias a tiempo parcial y mecánico ecologista de sol a sol (últimamente anda enfrascado en la fabricación y perfeccionamiento de vehículos no contaminantes), sabe cómo dar en la diana con su voz arrastrada y esas radiografías históricas de la cultura americana que inundan de sabiduría los surcos de sus álbumes. De entre todos ellos hay uno, " After the gold rush" , publicado en 1970, que contiene una de las piedras de toque ineludibles de toda su discografía y sin duda uno de los momentos que podríamos entender como clásicos.

La respuesta está en la canción (V)

¡Ah!, la separación de los Beatles ... Cuánto se habrá escrito sobre el tema, sin duda una de las claves, antes y después de la misma, de la evolución y posterior establecimiento de la música "moderna" como icono cultural del siglo XX y posteriores. Seguramente la leyenda nos sobrevivirá a todos, y expertos o meros opinadores habrán que sigan intentando descifrar, profundizar, investigar o incluso aventurar cuáles fueron las verdaderas razones, responsables o consecuencias de la escisión definitiva del grupo de músicos más trascendente de la historia . Y eso es algo comprobable matemáticamente, si nos apuran, pero no es el momento ni el espacio adecuado para entrar en detalles al respecto. En esta serie debemos centrarnos en las motivaciones compositivas de un puñado de artistas que estimaron oportuno , por diversas y a veces justificadísimas razones, entrar al estudio tras haber escrito letras que casi se redactaron automáticamente en función de los acontecimientos . La...

La respuesta está en la canción (IV)

Todo un caballero. Así es como llegó a ser conocido este cantante, especialista en baladas c ountry , siempre en su vertiente más accesible y pegada al pop, que llegó a copar las listas de éxitos en Estados Unidos durante buena parte de las décadas de los 50 y los 60 . Su extraordinaria voz y la gran presencia escénica que exhibía en sus conciertos lo llevaron a ser una figura conocida a lo largo y ancho de toda la geografía musical yanqui y a que el público lo bautizara con el pseudónimo de "Gentleman Jim"  (un guiño a la película que dirigió Raoul Walsh en 1942, con Errol Flynn encabezando el reparto, en la que se relataba la vida del boxeador James J. Corbett ). El "Caballero Jim" tuvo la mala fortuna de morir demasiado joven, con apenas 40 años, en un accidente aéreo, pero ya forma parte de la gran historia de la música americana en general y del "sonido Nashville" en particular .

La respuesta está en la canción (III)

El reciente obituario nos ha arrebatado a algunas de las más relucientes joyas que adornaron el collar del soul y el blues en su época dorada. En el caso que nos ocupa, durante el tramo que derivaba las corrientes de los grupos vocales de los 50 en la intensidad rítmica de los 60, unos cuantos tenores negros bautizados como The Drifters y reclutados por Clyde McPhatter , una estrella de la escudería Atlantic que acababa de abandonar a The Dominoes , consiguieron la mayor trascendencia comercial desde su nacimiento en 1953 . Solo que para esa época ya no quedaba entre sus filas ni un solo miembro de la alineación original.

La respuesta está en la canción (II)

"Si tú me haces una canción yo te haré otra a cambio" . Sirva esta como respuesta o simplemente como creación compensatoria en el sentido que fuere, el bueno de Neil Sedaka , un cantante pop tirando a blandito que sin embargo conoció el éxito en las listas norteamericanas a finales de los cincuenta con este tema, nunca pudo imaginar que apenas unos meses más tarde su "Oh! Carol" tendría su correspondiente versión en la voz de la fémina a la que iba dedicada. En realidad se trataba de una inocente y laudatoria composición que coescribió con Howard Greenfield a últimos de 1958 para convertirla por obra y gracia de los misteriosos gustos del público en uno de los sencillos más vendidos de la década .

La respuesta está en la canción (I)

La cosa funciona así: Alguien , en un momento determinado de su vida y bajo unas condiciones emocionales concretas, decide escribir una canción en honor a un hecho memorable, en recuerdo a una persona que marcó su vida en algún sentido o simplemente por el placer de plasmar en letra y música un sentimiento considerado único e irrepetible en espacio y tiempo . Algún tiempo después, quién sabe si obedeciendo a un impulso contestatario, al lógico afán por poner las cosas en su sitio tras escuchar unos versos injustos o disfrazadas de pura competencia profesional, nacen otras canciones destinadas a funcionar de por vida como respuestas a las anteriores , aunque al oyente medio se le escape dicha condición de no escarbar bajo la superficie y enlazar rimas, referencias e incluso fechas de publicación. A esa bonita forma de contestación (también llamada complemento) es menester dedicarle varios capítulos , a través de los cuales se irá ejemplificando lo explicado en estas líneas de forma...

Rabia en las cloacas

Ciudad de Cornellá , en la Barcelona de finales de los setenta . Los fantasmas de la transición y los tonos grises del repunte cultural que desperezaba a duras penas a una adormecida metrópolis que intentaba salir del impuesto letargo (en Madrid se empezaba a cocer lo que después se exageró bajo el nombre de "movida" ) eran solo las sombras de un porvenir que empezaba a gestarse en las cloacas . En el más puro y rabioso underground . Entre las ruinas de una subcultura que sin embargo renacía en sus manos lo único a lo que podían aspirar unos cuantos jóvenes insurgentes era a escribirle canciones a una "Ciudad podrida" y compartir sus miserias con quienes, como ellos, anhelaban dejar atrás tanto tiempo muerto y asociarse con vehemencia para ser más fuertes. Desde el más puro amateurismo , claro, y con las referencias imprescindibles para salir adelante y florecer como un efímero arbusto entre el lodazal. El otro brazo armado de la ley (no escrita) instauró desco...