7 nov. 2015

La respuesta está en la canción (VIII)

Es curioso cómo en el mundo de la música se olvidan o, mejor dicho, se abandona a artistas que una vez significaron muchas cosas e hicieron que tus décadas de crecimiento físico e intelectual tuvieran una banda sonora variada en emociones. El caso que ocupa esta puntual revisión podría ser uno de ellos, y no porque haya dejado de estar ahí en ningún momento. Sus paréntesis artísticos no han conseguido que posterguemos su nombre como uno de los importantes en una época no demasiado prolífica en obras musicales para la posteridad. Lloyd Cole, artista de largo y profundo recorrido, formó una banda llamada The Commotions en mitad de dicho período y grabó una obra maestra de pop europeo a la que tituló "Rattlesnakes", y precisamente así, de manera sibilina y reptante, fue metiéndose en las efe emes del momento y en el corazón de sus acólitos un tema de corte elegante, "Are you ready to be heartbroken", que cerraba un disco lleno de muchos grandes momentos.

Imbuidos de un romanticismo decadente que le ha dado ese toque especial a sus canciones hasta nuestros días, Lloyd y sus amigos de la universidad de Glasgow publicaron su debut en octubre de 1984 y lo llenaron de referencias literarias y experiencias personales, de entre las que el líder extrajo las líneas inspiradoras del tema en cuestión. En la letra se mezclaba a Norman Mailer con Arthur Lee, y no resultaba nada fácil adivinar si al final solo se trataba de un estado de tristeza puntual sin incidencias externas o la cosa fue provocada por una persona sospechosa de incidir en su estado de ánimo. Lo único en claro extraído de la composición es que sirvió para que el siguiente trabajo de la banda fuese igual de bueno y para que otra gran dama de la escena pop como Sandie Shaw la versionara así.


Tuvieron que pasar nada menos que veintitrés años para que otra banda oriunda de la misma ciudad recuperara la esencia de una canción tan extraordinaria. Fue una mujer, la carismática Tracy Anne Campbell, que ya había confesado su amor incondicional por la discografía de Mr. Cole, quien decidió bautizar el tema estrella de su magnífico disco de 2006, "Let's get out of this country", grabado con su banda Camera Obscura, prácticamente con las mismas palabras incluyendo el vocativo de rigor, para personalizarla. En "Lloyd, I'm ready to be heartbroken" la carga intelectual era obviada en aras de una mejor comprensión y el menor uso de metáforas hicieron del tema no exactamente la respuesta perfecta, pero quizá sí el complemento ideal a las disquisiciones de su inspirador. 

La preciosa introducción de órgano y una orquestación sencillamente espectacular -lo habitual en cualquier corte de los escoceses- lo sitúan entre lo mejor de su carrera, lo cual ya es decir bastante a su favor. En esta ocasión la repercusión fue más atenuada, pero aun así sirvió para que apareciese como colchón musical en la mediocre película "P.S. I love you" (2007) y alcanzase una nueva fama gracias a la comidilla que puso en boca de muchos una supuesta relación entre ambos artistas, lo cual nunca fue otra cosa que una profunda admiración y respeto mutuos, sobre todo de la más joven hacia uno de sus mentores musicales. Es obvio que la tierra y el sentimiento común unen más de lo que uno desearía.


Así se han cocinado a fuego lento algunas de las historias a dúo (no necesariamente juntas) que han marcado la trayectoria de solistas, bandas y asociaciones esporádicas que hacen de la música un arte completo y universal. Sin unos, los otros no habrían tenido la materia prima necesaria para hacerse oír, ni nosotros el fuego que aviva nuestra inquietud por descubrirla. Continuará.