4 ene. 2013

INTOCABLE: La película

"Una película basada en hechos reales". Normalmente, cuando esta frase sirve como carta de presentación de una peli, suelo correr tanto como puedo en dirección contraria a la pantalla. La misma sensación de pánico tuve al visionar el cartel, temiendo un remake de "Esencia de mujer" a la francesa. Lo normal es que ocurra al contrario, asistiendo a innumerables y penosas versiones "a la americana" de brillantes filmes originarios de países extranjeros. En fin, que esta peli tenía todos los ingredientes para engrosar mi lista de "películas prescindibles". Aun así me he atrevido a verla de forma totalmente temeraria lanzándome al vacío cual piloto de parapente.



 

Debo reconocer que he podido regresar de mi vuelo sin ningún daño físico, al contrario de lo que le ocurrió al protagonista del film, que salió bastante malparado practicando este deporte de altos vuelos, quedando tetrapléjico. La película recoge la relación entre el accidentado y su cuidador personal. El primero, ilustre aristócrata; y el segundo, directamente llegado desde los bajos suburbios. Uno descaradamente rico y el otro que enarbola como máxima aspiración la de obtener el subsidio de desempleo. El que luce una educación e ilustración más que brillantes y el que acaba de pasar seis meses en chirona. Uno blanco y otro negro. Uno definitivamente débil e impedido y el otro derrochador de fuerza y energía. Aun así, el uno elegirá al otro como compañero de entre una larga lista de candidatos. Una relación con todos los ingredientes de una gran tragedia a la que, a priori, nos debemos enfrentar provistos de al menos dos paquetes de pañuelos de papel, esperando compartir grandes penas con ambos protagonistas. No puede haber término medio en esta historia. Es el todo o nada. Lo mejor o lo peor.

Y, ciertamente, este vuelo nos lleva a ver la historia desde arriba. Allí donde se disfrutan los mejores paisajes, desde donde sólo podemos aterrizar habiendo disfrutado de todo lo mejor, una tragedia que luce como la mejor comedia. No puedes parar de reir. Quizá ese sea el secreto del éxito de esta peli: el hecho de extraer carcajadas de principio a fin cuando esperas justo lo contrario dada la dureza de las circunstancias que ocupan las vidas de nuestros protagonistas. Como no podía ser de otro modo, disfrutamos de la misma contraposición en la brillantísima banda sonora, que igualmente tiene dos caras, atreviéndose a poner sobre el ring al mismísimo Vivaldi mientras la esquina opuesta es ocupada por los Earth, Wind & Fire. En definitiva, un viaje de altura al que sólo puedes apuntarte entendiendo el riesgo. Un riesgo que sabemos y queremos correr y que, otra vez, nos lleva allí donde siempre hemos querido estar. Súbete al parapente, no te arrepentirás.



El Rey Lagarto