27 jul. 2014

La psicodelia era esto: 24 escuchas urgentes (II)

La psicodelia en su hermandad con el punk no es territorio exclusivo de países anglosajones. En Europa (en Florencia, Italia, para ser más exactos) también contamos con jovencísimas bandas que plantan sus raíces muy profundamente en las redes tejidas por el pop enrarecido de otros grandes nombres como Crocodiles, por ejemplo. Entre el EP y el disco largo, Go!Zilla, un dúo recientemente reconvertido en trío, han entregado un trabajo en el que hacen un guiño precisamente a dicho referente (“Grabbing a crocodile”).
Se declaran enemigos del consumo de sustancias que a otros contemporáneos dedicados a sus mismos menesteres musicales se les supone e intentan no dar lugar a confusiones entre su nombre y el de otra banda británica que sustituye el signo de admiración por un guión y con los que tienen alguna que otra influencia en común. Suciedad sonora, una decena de temas a los que darles mil vueltas y unas convicciones abrumadoras que en directo son capaces de levantar a los muertos. En países como México han sido recibidos como futuras estrellas, y amenazan con seguir retorciendo pedales en una próxima entrega que ya está en el horno. Monstruos amables.

            


Cuando hablamos de rock psicodélico o sonidos espaciales siempre tenemos que volver a la pérfida Albión. A caballo entre Brighton, Londres y Glasgow nació esta banda de prolíficos miembros cuya obsesión por los míticos (y no es la primera ni la última vez que haya que citarlos en esta serie) My Bloody Valentine y por los primeros Smashing Pumpkins (precisamente “Gish” era el título del debut de los de Chicago) les hizo comenzar a ensayar bajo unos presupuestos básicamente pop hasta que empezaron a enrarecer los ambientes que creaban emprendiendo viajes en mil direcciones, siempre con el ruido y la oscuridad como referentes básicos, incorporando elementos de folk y hasta algún tema catalogado como spoken word, resultado de los proyectos paralelos de alguno de sus miembros. Entre tanta nebulosa pueden vislumbrarse los trazos de una ciudad bailable habitada por Thievery Corporation, pero ellos están por otras labores en general. Comenzaron la travesía en 2009 con el valioso “This is not an exit” y la continuaron con “…Darkly” y una pequeña serie de EPs que mantienen actualizados a sus cada vez más numerosos seguidores. Lillian Gish, una banda que se bautiza con el nombre de una de las grandes actrices de la época muda del cine, merecen toda nuestra admiración. Inteligencia bien encauzada.

            


Desde Sydney (Australia), se podría decir de la pareja que forman Marcel Whyler y Rebecca Liston que la figura y la música de Ian Curtis y Joy Division han formado parte de sus vidas desde prácticamente la adolescencia. El post punk de las Antípodas tiene en ellos a su principal referente, y se muestran tan agradecidos que titulan algunas de sus canciones con frases como “Lost control” u homenajean a New Order, la banda que surgió de tan ilustres cenizas, en una magnífica versión de “Blue Monday”. Sus trabajos en formato medio “Heat”  y “Fallen flower” les han dado para un buen número de tomas alternativas, caras B y nuevas incorporaciones a un repertorio incipiente con evidentes síntomas de talento. Por su imagen, Buzz Kull pueden ser identificados como unos góticos que de vez en cuando disfrutan de la luz del sol, pero su escucha podrá sacar del error a cualquiera que se aventure en ella. Los impostores perfectos.

           


¿Qué es el exactamente el drone pop? Todos tenemos nuestras dudas, y más al escuchar la segunda ronda de canciones con el dichoso título en la portada. El que parece ser el leit motiv de los norirlandeses Documenta, algo así como la versión relajada de los Brian Jonestown Massacre, aún debe dar para mucho. Seis nuevas oleadas de rock sideral, letras sintéticas y tono hermanado con los primeros tiempos de Spiritualized para un altibajo de sensaciones que basculan del noise  al pop psicodélico de primera clase. “Last transit of Venus across the sun” es un viaje lisérgico que sirve como base a las divagaciones astrológicas y emocionales de Joe Greene, un líder que ha sabido rodearse de los mejores músicos de su entorno para crear esta especie de all stars que nadie conoce, valga la paradoja. Además, tiene los arrestos suficientes para anunciar la inminente separación de la banda tras la grabación de su próximo disco. O los disfrutamos ahora o todo quedará en un bonito recuerdo. El valor de los perdedores.

            


Vuelta a Latinoamérica, una tierra que últimamente parece proclive a engendrar marcianos con antenas psicodélicas. Este trío argentino procedente de La Plata interesa más por su discografía aún en pañales que por la solidez de su sonido. Dos singles, cuatro canciones, anarquía creativa y revolución en los instrumentos. Sintetizadores, percusiones, armónicas, trémolos y un estudiado uso de las guitarras les dan la personalidad suficiente como para desear su próximo ingreso en el estudio más cercano y un trabajo de más entidad que permita emitir un definitivo juicio de valor. De momento, con su primera publicación, la impresionante “La escena”, marcaron las pautas por las que debe transcurrir si las circunstancias no lo impiden una trayectoria que desde ya presagia tempestades de rock psicodélico. Radio Interstellar, por si no se sabe, hacen música prácticamente instrumental cercana a las estrellas. Un viaje de incierto recorrido.

           


La elegancia y la clase. Una de las sensaciones del último año, con un soberbio disco de debut (“Sun structures”, lleno de extraordinarias melodías) y una imagen potente. Se lo toman en serio, tienen un directo apabullante y en España, donde han paseado su álbum por varios festivales, empiezan a ser la comidilla de los círculos indies que ven en ellos a unos nuevos Tame Impala, fortalecidos por su aparente sencillez y mucho más contenidos en su propuesta. Los británicos Temples se distinguen por sus coros, lo compacto de sus arreglos y su consciente alejamiento de las estridencias habituales. Grabaron en la propia casa del vocalista James Edward Bagshaw –que por cierto posee un marcado aire a Marc Bolan-, el capitán de una nave que parece capaz de afrontar cualquier temporal apelando a una luminosidad que parece terreno vetado para el resto de bandas aquí reseñadas. Hasta escuchamos sección de vientos adornando grandes estribillos y demostrando que en su lista de deberes no entrará nunca ningún tipo de prejuicio. Hipnóticos y engañosamente edulcorados.

           

(Continuará...)

P.D.: Pinchando en cada una de las imágenes accederán a los respectivos bandcamps o páginas oficiales para escuchar los discos citados y algunas curiosidades más. Aprovechen la ocasión. Hasta el próximo capítulo.