21 may. 2012

We've lost control


De mentes atormentadas y personalidades esquizofrénicas está llena la historia de la humanidad. Pero lo curioso es que muchos de esos casos devienen en pura genialidad cuando vemos, analizamos, escuchamos o revisamos su obra, bien al completo bien en un determinado momento. El líder de la banda de la que les hablo en esta ocasión lo tenía todo para entrar a formar parte de ese ilustre pabellón psiquiátrico en el que situar la clave de una carrera mítica, la de la banda que formó junto a tres amigos de Salford (Manchester), inicialmente inspirada en el post-punk y a lo largo de su carrera teñida de rock gótico, temática siniestra y letras de pura rabia existencial. El nombre que eligieron, Joy Division, era el que se le daba al sector en el que las mujeres judías eran usadas como esclavas sexuales en los campos de concentración nazis, y de ahí que la imagen del grupo se asociara con este tipo de ideología, cuando la realidad era otra bien distinta. En 1978, cuando su primera colección de canciones vio la luz, la crítica británica cayó rendida a sus pies y casi inmediatamente consiguieron grabar su debut, el hoy clásico "Unknown pleasures". Con su continuación, "Closer", publicado en 1980 de forma póstuma cuando la banda ya había dejado de existir, se convirtieron en un fenómeno casi de culto. Canciones retorcidas, marcadas por el bajo perenne de Peter Hook (que luego formaría junto al guitarra Bernard Sumner otra referencia para el pop universal, más orientada a la electrónica, New Order) y los ritmos machacones, precursores del posterior y mal entendido rock emo, continuaban envolviendo la voz grave de Ian Curtis, un cantante en perpetua crisis mental y personal, cuya salud se veía continuamente alterada por continuos ataques epilépticos que le impedían finalizar algunos conciertos. Su trastornada personalidad le llevó al suicidio justo antes de iniciar su primera gira norteamericana, cuando su leyenda y temas como "Love will tear us apart" o "She's lost control" llegaban a lo más alto de los rankings personales y musicales de todo el mundo.
A su muerte, diversos recopilatorios, inéditos, maquetas y conciertos grabados a veces en pésimas condiciones sonoras comenzaron a circular en el mercado oficial y pirata, de los cuales el más destacado es el que se registró en The Factory, histórico local mancuniano, el 13 de julio de 1979, un pedazo de historia del rock cuya posesión puede hacer desembolsar verdaderas fortunas a los coleccionistas y completistas de su obra. El prestigioso fotógrafo y director Anton Corbijn rodó en 2007 "Control", una biografía de Curtis, que fue encarnado por un desconocido Sam Riley y que se basaba en el texto biográfico escrito por su viuda, Deborah Curtis. En el documental que les dejo a continuación se repasa su vida y su influencia posterior, que evidentemente llega a nuestros días y será difícil que no se prolongue. No es necesario perder el control, sólo disfrutarlo.

                

JJ Stone