1 may. 2012

El asombroso viaje de las palabras


En la biblioteca ideal que muchos imaginamos, junto a los clásicos indiscutibles que todo buen aficionado a sumergirse en las letras universales debe hacer un hueco imprescindible, hay otro lugar quizás no tan visitado pero igualmente valioso, en el que ordenar alfabética o cronológicamente los destellos de genialidad de una pluma incansable, que desde 1975 lleva demostrando que existe otra forma de escribir, otra gramática paralela y otros caminos perpendiculares al éxito literario que no por poco frecuentados dejan de ser los adecuados para acceder a esos pequeños recovecos del alma donde se almacenan las historias únicas, los personajes extremos y las situaciones inverosímiles. Y lo mejor de todo es que esos cuentos que en otras manos no pasarían de ser meros pasatiempos líricos, en las de este catalán de nacimiento y vocación se convierten en pura adicción y vértigo tras páginas y páginas repletas de personalidad, peculiaridad lingüística e hilaridad creciente. Capaz de crear una paradoja a partir de una situación puramente cotidiana, en obras como "La isla inaudita", "Sin noticias de Gurb" o "Una comedia ligera", o de revertir la historia sin perder la conciencia espacio-temporal, como en su debut, "La verdad sobre el caso Savolta" o en la genial "El asombroso viaje de Pomponio Flato", por lo que más agradecidos deben estarle sus lectores es por recuperar una y otra vez a su más famosa creación, la de ese detective al que no asigna ningún nombre en particular, recién salido de un manicomio y con graves problemas de autoestima a la par que un prodigioso ingenio que le hace salir airoso de los avatares más improbables. 
"El misterio de la cripta embrujada", "El laberinto de las aceitunas" y "La aventura del tocador de señoras" forman una deliciosa trilogía en la que el particular universo de Eduardo Mendoza deja sus claves y su satírico punto de vista sobre la realidad pone el acento siempre en el lugar más inesperado. De sus hazañas como escritor dan fe los premios recibidos, el último de ellos en 2010, cuando se le otorgó el prestigioso Planeta por la novela "Riña de gatos. Madrid 1936", cuyo esquema argumental y tintes históricos no tendría nada que envidiar a otros best-sellers de temática similar y peor hilazón. Autor de varias obras teatrales y ensayista de altos vuelos, algunas de sus novelas han sido trasladadas a la gran pantalla con desigual fortuna por cineastas como Mario Camus o Jaime Chávarri, entre otros. Pero nada puede superar la pasión que desatan, una vez sumergidos entre sus páginas, sus tramas retorcidas en apariencia pero simples en esencia, y el uso de las palabras de este abogado nacido en la Barcelona de 1943, la ciudad que mejor retrata en sus escritos, que una vez afirmó que Kafka era un autor mediocre al que acompañó la suerte. 


JJ Stone