31 may. 2012

Derrochando la bolsa y la vida


Al César lo que es del César. El sabio pensamiento que pronunció estas palabras pensaba en otras mentes privilegiadas que jamás recibieron en vida el trato que en justicia habrían merecido si echamos un vistazo a los logros que dejaron para la historia remota y reciente. De extenderse el dicho a nuestros días y a otros creadores que aún siguen dando muestras de vitalidad, el protagonista de estas líneas ilustraría la frase con más de una razón. En las temidas, a veces por limitadas y otras por desequilibradas, listas de las mejores producciones del rock español de siempre, hay un disco de obligado subrayado, publicado en septiembre de 1999, producido por Alejo Stivel y grabado por Joaquín Sabina. Su título: “19 días y 500 noches”, un catálogo de eclecticismo musical que recorre estilos transatlánticos como la milonga, la ranchera o el merengue y los hermana lírica y sentimentalmente con la arraigada tradición hispana de la rumba, la balada o incluso el pop de los sesenta. Hasta el rap sui generis tiene cabida en esta obra descomunal que situó a su autor en la órbita de los premios Onda y le abrió de nuevo las puertas del público latino tras trece anteriores álbumes en los que el mito ya había sido apuntalado desde los cimientos.
El sello de su autor como impronta recorre cada uno de los cortes, desde la doble versión de la ruptura rumbeada en “Cerrado por derribo” (la otra se la guardaría para los directos) hasta la colaboración del gran Pablo Milanés en la letra de “Una canción para la Magdalena” o la presencia indispensable en el himno al romanticismo alcohólico “Noches de boda”, pasando por el rock stoniano de “Barbie Superstar” o deudor de Neil Young de “El caso de la rubia platino”, cada una de las catorce piezas que aquí se incluyen parecen un homenaje en sí mismas a la figura del Sabina cómplice, el viejo zorro que encaja cada pieza con una sonrisa sarcástica y el poso de una vida contaminada de excesos, incluso cuando le canta al diestro José Tomás en “De purísima y oro”, con el fantasma de la España negra aún acechando en el horizonte. Todo se conjugó en esta obra maestra, que se reeditó en 2011 con el añadido de versiones alternativas no editadas en primera instancia, temas inéditos y colaboraciones. De la vida y milagros de este ubetense de nacimiento y madrileño de vocación hablaremos en otra ocasión, como de su imprescindible trayecto discográfico y literario, de su mala salud de hierro y de su últimamente sospechosa amistad con otro monstruo afín llamado Joan Manuel Serrat, pero sirva el vídeo que les dejo, fruto de su esclarecedora charla con el escritor Juan José Millás, como ilustración de una vida llena de luces y sombras donde la música no siempre figura en primer plano. Otro documento que nos convertirá en Juez y Parte a la hora de sentarnos en un umbral cualquiera de nuestra Calle Melancolía a contemplar como la vida se reduce a una cuestión de Física y Química. Y entonces, sin decir que Esta boca es mía, contaremos Mentiras Piadosas con El Hombre del Traje Gris mirándonos de soslayo. Pongamos que hablo de Joaquín.


JJ Stone