3 nov. 2011

El placer de leer los discos

El riesgo editorial debe ser siempre apreciado, y más entre los que intentamos hacer de este pequeño rincón cibernético un acogedor refugio para disfrutar de las publicaciones, discos y películas que nos hacen sentir vivos y que estimamos dignos de compartir. Y desde "Lengua de trapo" asumen ese riesgo como algo necesario para mantener viva la llama de nuestro interés por medio de curiosas e interesantísimas disecciones de discos desde un punto de vista literario, es decir, desde sus mismas tripas. Cómo se gestaron, gestionaron, grabaron y resultaron algunos discos fundamentales de la música española, de la mano de autores igual de laboriosos en su investigación. Como ejemplo, dos joyas llenas de anécdotas e imprescindibles para entender todo lo que hay detrás de algunas de esas míticas grabaciones. 
Por un lado, Bruno Galindo (prologado por Santiago Auserón, un lujo añadido a la edición) se sumerge en los surcos de "Omega", el magno encuentro entre la electricidad de Lagartija Nick y el cante profundo de Enrique Morente para homenajear a Leonard Cohen y García Lorca con un plantel abrumador de invitados entre sus páginas: Kiko Veneno, Vicente Amigo, Miguel Poveda, Diego A. Manrique o Lee Ranaldo (Sonic Youth).   
Por otro, Nando Cruz analiza en profundidad, canción a canción, el álbum más incomprendido de Los Planetas, el que estuvo a punto de acabar con su cohesión sonora y que significó a la postre la consagración definitiva de los granadinos, "Una semana en el motor de un autobús", espléndida colección de canciones que son simples y certeras radiografías de la desazón post-ruptura amorosa y sus derivaciones. Un texto que sus fans e incluso los que nunca hayan profundizado en el mundo lisérgico de J y cía. devorarán ávidamente.
Se aconseja la lectura de ambos ejemplares con el complemento del sonido, a ser posible, y por si no tuvieran suficiente les dejo un breve resumen en audio sobre la concepción de ambos discos. Letras y música, no hay mejor receta contra el aburrimiento.

JJ Stone