1 oct. 2015

Casa de muñecas



http://biblioteca.org.ar/libros/130356.pdf
Entiéndase por expresión artística cualquier manifestación pictórica, audiovisual, literaria, etc., que el hombre crea con el propósito de hacer llegar un determinado mensaje; estético, comunicativo, emotivo, reivindicativo o similar, a través de su personal manera de ver el mundo. Estas creaciones inducen muchas veces a diversas reacciones con las cuales el autor, a veces sin proponérselo específicamente, deja su huella en mayor o menor medida en el público receptor. En esto consiste la mayoría de las veces la misión a desempeñar de cualquier tipo de manifestación artística. “Casa de muñecas” se estrena como obra de teatro a finales de 1879 sin que su autor, Henrik Ibsen, imaginase la repercusión mediática que ésta iba a provocar, transmitiendo un mensaje claro y conciso a una sociedad machista en la que el papel de la mujer se reducía prácticamente a servir de estético trofeo a su cónyuge.

Ibsen pone sobre la mesa unas cartas molestas e incluso insultantes para una mentalidad anclada en una sociedad que tiene como modelo matrimonial una autarquía machista que relega a la mujer a un rincón de la vida conyugal donde solo se le permite remitirse a su papel de convidado de piedra, despojada de relevantes desempeños familiares y sociales, que el hombre usurpa con total impunidad y aún mayor naturalidad. Casa de muñecas” es considerada como uno de los primeros alegatos en favor de los derechos legítimos de la mujer, y su trama saca a relucir con gran acierto las tropelías y desmanes que las muñecas, solas y desvalidas, soportan de manos de quienes las manipulan. 

Seguramente, lo que en su momento el público entendió como o lógico y normal, hoy en día nos parece, naturalmente, todo un despropósito. No es otra cosa la reacción de Torvald cuando descubre la acción que su esposa siempre realiza pensando en el beneficio de éste. Aunque la que sí entendemos es la de Nora, tanto la primera de sus decisiones (por supuesto, viéndose forzada a actuar a espaldas de su cónyuge), como la de la escena final con la que,  tanto personaje como autor reivindican la conversión de esa muñeca en una mujer que sea valorada en otros términos, sea considerada como igual, y a la que se le rescate de esa casa de muñecas donde le es imposible dar un paso por sí misma. Podrán leerla pinchando en la imagen.