27 sept. 2015

Dirty work

Quiero que por un momento imagines que nunca has escuchado el “Dirty work” de los Rolling StonesNo es ponerse en la situación de no haber escuchado nunca a los Rolling. Eso no entra dentro de lo razonablemente posible. Es no haber conocido concretamente este disco. A lo mejor hace algún tiempo que no lo escuchas o nunca lo has destripado. Es probable. O no. Da igual. Sólo quiero incidir en la formidable experiencia de experimentar algo por primera vez. O de no recordarlo con la suficiente intensidad como para que pueda desembocar sensaciones inéditas en tu sistema sensorial. Hoy me ha pasado a mí cuando me han enchufado este superdiscazo en formato “casete" sin la más mínima compasión. He respondido de forma instantánea a la pregunta sobre la banda implicada. Y debo reconocer que hasta ahí he podido llegar, sin recursos suficientes para dar más detalles sobre el fenómeno en cuestión.

Y eso, amigos, me ha dolido, sí. Pero solo durante un puto, desgarrador y sofocante segundo. A partir de ahí me he puesto en modo “me suda la polla” y he disfrutado del ágape cual alma inocente “como si fuera la primera vez”. Copón, qué suerte. Completamente emocionado. Haciendo uso del shazam en cada tema sin el más mínimo reparo, disfrutando sin rubor de la visita al lado salvaje.

Debo reconocer que hasta hoy, queridos amigos, siempre intenté llevar en mi coche un disco destinado a sorprender a almas incautas y convertirlas a una nueva religión mientras les sermoneaba con las siguientes palabras: “Coño, qué suerte. No me digas que nunca has escuchado el "Mezzanine" de Massive Attack. Ojalá pudiera estar en tu pellejo”. Creo que nunca podré revivir la experiencia en lo relativo a ese disco, por desgracia. Pero hoy, justo en este día, me he sentido “touched for the very first time”. Sí, como versa esa copla de Madonna que ilustra el empiece de “Reservoir dogs”.

Desafortunadamente, pocas cosas quedan para  hacernos sentir “like a virgin”. Y a cada cual las suyas. Hoy comparto “la mía última”. Shameless. No hablemos de la portada del disco. No, mejor que no. Escuchemos las coplas. Pero no de cualquier modo. Les instigo a degustarlo como si en formato cinta (o vinilo) fuera. Primero la cara A, entera. Todos los temas en el orden designado por nuestros ídolos. Luego la cara B de igual modo, nada de saltar entre temas de forma compulsiva. That’s the way. ES UN TRABAJO SUCIO, PERO ALGUIEN TIENE QUE HACERLO.