20 mar. 2015

La tabla de Flandes



http://inabima.gob.do/descargas/bibliotecaFAIL/Autores%20Extranjeros/P/Perez%20Reverte,%20Arturo/Perez%20Reverte,%20Arturo%20-%20La%20Tabla%20de%20Flandes.pdfMuchos son los autores de relatos entroncados con ese tan demandado como exitoso género que constituye la novela policíaca, donde el asesino de turno traza un plan casi perfecto que tendrá como objetivo principal, aparte de saciar sus más viles instintos, llevarse las mieles de salir indemne de la preceptiva investigación criminal.

Las tramas empleadas para tales fines han sido a lo largo de la historia tan variadas como la imaginación del literato de turno haya tenido a bien plasmar en el folio. Éstas, sujetas a la irremisible  incógnita de la identidad del asesino y/o el respectivo móvil de los obligados actos criminales, recorren laberínticos planteamientos que el autor estudia concienzudamente para así captar la atención y sobre todo despertar ese gusanillo ávido de emociones  que todo lector precisa a la hora de sacar el máximo partido de tan singulares historias.

Arturo Pérez-Reverte, arduo reportero de guerra en tiempos pretéritos,  reconvertido a escritor de reprobado prestigio en la actualidad, nos invita a echarle un pulso, en esta ocasión en forma de partida de ajedrez, al misterio que nos plantea en “La tabla de Flandes”. La ya de por sí valiosa pintura flamenca del siglo XV ve multiplicado su valor cuando en el proceso de restauración Julia, piedra angular de la trama, descubre una misteriosa inscripción oculta, que desata una serie de acontecimientos que darán un giro estratosférico a esa plácida vida de restauradora de obras de arte a la que pudiera aplicársele eso de “tan inocentes corderos hallarán aún más graves peligros”.

Pérez-Reverte hace de su capa un sayo al desmenuzar esa antiquísima y apasionante historia que el pintor flamenco Van Huys plasmara en el cuadro siglos atrás, sin imaginar por un momento que desencadenaría en la actualidad más derramamiento de sangre, esta vez por mor de otro tipo de desbocadas pasiones. Nos embarca en esa prosa amable, sin inútiles recargos pero de agradecidos recursos, donde  podemos empaparnos de un lenguaje que se regodea iluminándonos con los entresijos del mundo del arte, la música, toda esa belleza encapsulada en citas a consagradas obras clásicas pictóricas, o de cualquier tipo, o a su respectivos autores, dotando a la narración de ese grácil y distinguido toque que  ensalza de  manera especial  a la novela.

Las piezas de un tablero de ajedrez que disponen de su álter ego en la vida real antes y ahora, conformando un juego macabro donde el orgullo y la pasión son el aguijón emponzoñado que acecha solícito para clavarse justo en el instante en que el adversario marre su jugada. Pinchen en la imagen y descubran “quis necavit equitem?”, o lo que es lo mismo, ¿quién mató al caballero?