21 mar. 2013

Sagradas tentaciones

"Y el verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros..." (Juan 1:14)

Según San Juan y su Evangelio, el hijo de Dios se reencarnó en uno de nuestros débiles y pecadores cuerpos mortales. Vino a fundirse con nuestra especie de la forma más perfecta y definitiva que pueda concebirse, a ser uno más entre todos los hombres de la Tierra, a afrontar de igual a igual las calamidades y vicisitudes que se nos presentan en este nuestro singular paso por el mundo, y también, cómo no, a ser tentado como todo hijo de vecino por los placeres de la carne. A colación de inminentes olores a incienso, pasos procesionales y fieles devotos demostrando su particular auto de fe bajo tronos de dantesca imaginería sacra, les propongo hoy el visionado de una pólemica cinta del maestro Scorsese: "La última tentación de Cristo".

Con guión de su inseparable Paul Schrader, adaptando la aún mejor novela homónima del griego Nikos Kazantzakis, y engalanada con una soberbia banda sonora a cargo del genial Peter Gabriel, el afamado director necesita poco más para sumergirnos en esa atmósfera plagada de insinuaciones, matices intangibles y escenas explícitas de lo que es a todas luces una lucha interior contra todos esos "malévolos" pensamientos que de mil maneras distintas intentan embaucar a un Cristo que sobre todo es hombre y por lo tanto susceptible de tentaciones varias. Brillante es la puesta en escena, diálogos, movimientos de cámara, ángulos, y una extraordinaria fotografía a cargo de otro viejo compinche de Scorsese, Michael Ballhaus. Willem Dafoe interpreta a un Jesús frágil, temeroso, a veces abrumado por la vorágine terrenal, que mantiene una feroz contienda contra sí mismo durante todo el film, pero que sin embargo, permanece firme frente a la misión que le ha sido encomendada.

Esta es sin duda la versión del Cristo que el director neoyorquino quiere dar a conocer al espectador. Un hombre íntegro expuesto a las tentaciones terrenales, que sufre y se debate como todo hombre, y que sale reforzado de tan singular batalla con el añadido mérito que esto supone. La cinta, nominada al Óscar al mejor director en 1988, suscitó, como no podía ser de otra manera, una gran polémica entre los cristianos más ortodoxos. Y es que lo que para algunos es un verdadero escándalo, para otros simplemente es pura y simple naturaleza humana. Si pinchan en el cartel podrán leer una pequeña biografía del maestro Scorsese. Disfruten.




Charlie 72