14 jun. 2012

La aventura está a punto de partir

Cuando emprendemos la odisea de un viaje, en el cual la aventura pasa a ser el ojo del huracán donde todo confluye y ésta depende irremediablemente del rumbo siempre variable de las relaciones interpersonales de este aleatorio "gran hermano", la emoción, las disputas, la diversión y como no, la pasión, están servidas.
Todas estas circunstancias y muchas más las encontramos en el clásico entre todos los clásicos del western, que John Ford nos regalara en 1939; me refiero, cómo no, a "La diligencia". En el habitáculo de este antiguo vehículo de transporte viajan una serie de variopintos  personajes que vivirán  a lo largo de un duro y polvoriento trayecto toda una larga lista de desventuras, contratiempos y penalidades.

La historia comienza cuando en un pueblo perdido de Arizona la liga de las buenas costumbres y la decencia expulsa a una prostituta llamada Dallas, que se ve obligada a marcharse en esta concurrida diligencia en la que además tienen cabida un médico alcohólico, un jugador y pistolero, un banquero corrupto, un representante de bebidas, la esposa embarazada de un capitán de caballería, un sheriff y un prófugo de la ley en busca de venganza.
Todo este elenco de peculiares elementos dan forma a uno de los mejores western de la historia, donde el maestro Ford sabe engranar de manera magistral todas y cada una de las piezas de este polvoriento puzzle, haciéndolo encajar con sutil facilidad, poniendo de manifiesto que cada buena obra debe tener su recompensa, y así lo expresa en su espléndido final.
No entraré en valoraciones con la tan traída y llevada escena de los indios, donde estos nunca parecen alcanzar a la diligencia, y el indemne estatus de los pasajeros es casi milagroso. Recalcaría en este caso las dos nominaciones, entre otras, a la mejor fotografía y al mejor montaje. El film es mucho más que especialistas que no caen en el momento adecuado o flechas que no acaban de dar en el blanco.
Destacar a un joven y casi desconocido John Wayne, un porte destacado y destacable siempre, y al Doctor Boone (Thomas Mitchell), que obtuvo el Oscar al mejor actor de reparto. El segundo y definitivo lo obtendría su banda sonora, al cual se sumarían tres nominaciones más: mejor película, mejor director y mejor dirección artística. Si  pinchan en la portada podrán leer una biografía de su director. Saquen su billete y atrévanse a cruzar estas inhóspitas tierras. Disfruten.





Charlie 72