3 may. 2012

Dignidades por la borda

La capacidad de sacrificio que un ser humano puede llegar a albergar es sorprendentemente elevada. En muchas ocasiones sus miedos internos, la falta de oportunidades y los grilletes que la propia vida va encajando en sus huesudas y trabajadas muñecas son causas mayores para que tengan que soportar humillaciones y tratos vejatorios más allá de lo humanamente aguantable. Por otra parte, es de recibo que esa paciencia infinita y esa virtud de doblegamiento tengan un límite, cuando las circunstancias llegan al extremo donde la dignidad cae por la borda sin esperanza alguna de salvación. A colación del tan traído y llevado tema de opresores y oprimidos, de revoluciones libertadoras y salvaguarda de dignidades elementales, les propongo hoy el visionado de una de las películas mudas más revolucionarias de la historia del cine, no tanto ya por el asunto que trata, si no por las innovaciónes técnicas que su director Sergei M. Eisenstein, introdujo en el montaje del mismo, y que son parte fundamental para que este film cope una de las posiciones privilegiadas en el ranking de los clásicos de la historia del cine. Les hablo de "El acorazado Potemkin", estrenada en 1925, que narra las revueltas ocurridas en dicho acorazado en 1905, cuando la tripulación se rebela contra los oficiales en protesta contra el trato más que denigrante que estos aplican con alevoso sarcasmo. El carácter revolucionario de la película hizo que ésta se convirtiera en un símbolo propagandístico de la revolución bolchevique de 1917. Pero no es esto precisamente lo que encumbra a este film a los altares de las obras maestras del séptimo arte, sino sus virtudes técnicas, que magistralmente se instauran y fundan una escuela base para futuros directores. El contraste de imágenes, el travelling, las expresiones de los rostros, los primeros planos, los cambios de lentes en lugar del cambio de cámara, los planos picados, el carrito cayendo por las escaleras, recurso utilizado por maestros como Coppola en "El Padrino", Brian de Palma en "Los intocables de Elliot Ness", Woody Allen en "Bananas", etc. El film contiene 1209 planos, cifra muy por encima de lo habitual en la época, y no hay protagonista individual, la masa es la que ostenta ese título y es la que llevará con orgullo esta cruzada contra los tiranos. Si pinchan en el cartel podrán leer una breve biografía del director. Disfruten.



Charlie 72