24 may. 2012

Culpables, hasta que no se demuestre lo contrario

Tanta es la férrea devoción con la que manifestamos en infinidad de ocasiones nuestro parecer en torno a hechos sucedidos, diseccionados de manera poco menos que quirúrgica por los medios de comunicación, la inmensa mayoría de las ocasiones dados al morbo histriónico, alimento primordial de una plebe sedienta de venganzas tan injustas como el propio crimen acaecido, que el proceso judicial pertinente en estos casos sería menos que innecesario si el pueblo, alentado por falsos jueces mediáticos, tuviera el veredicto en sus manos. Hoy en homenaje a una de las grandes del cine y la televisión de nuestro país, Pilar Miró, les propongo el visionado de una de sus películas más polémicas, la única en la historia de la democracia censurada durante mas de un año y medio y por la que su autora fue procesada por un consejo militar. Les hablo de "El crimen de Cuenca", una historia basada en hechos reales acontecidos a principios del siglo XX, una época  negra de hambre, miserias, caciques y autoridades acostumbrados a hacer su santa voluntad en detrimento de un pueblo inculto y amedrentado. El film relata con detalles en demasía escabrosos las torturas infligidas a dos vecinos de Osa de la Vega, provincia de Cuenca, detenidos por la desaparición de otro vecino de la misma localidad. Estos, tras una serie de espeluznantes martirios, se declaran culpables, y con la única prueba de su forzada declaración, son juzgados y condenados por un jurado popular. La película marcada por escenas austeras , lóbregas y terriblemente duras, plasman con total claridad la realidad que la directora quiere mostrarnos. Planos cortos impactantes en los que el espectador queda sobremanera impresionado ante la crudeza de las imágenes. Justamente en el polo opuesto de esta historia, vemos con demasiada frecuencia hoy en día, casos en los que el reo o los reos inculpados gozan de unos privilegios judiciales que les facilitan  muy mucho la exoneración de sus culpas. Pero como les digo, esto es otra historia. Juzguen ustedes mismos e intenten equilibrar  la balanza de una justicia que nunca acaba de equilibrarse. Si pinchan en la imagen podrán leer una biografía de esta afamada directora, defensora siempre de libertades y de lo que creía justo y por defecto necesario. Disfruten.



Charlie 72