16 may. 2012

Barrotes despiadados

De todos es sabida la prodigiosa capacidad del ser humano para soportar situaciones extremas y no desfallecer por muy duras y terribles que estas sean. El instinto de supervivencia, esa fuerza tan poderosa que nos hace aferrarnos a la vida aunque esta se haya convertido en un verdadero infierno, es sin duda el motor principal que ha de superar esas situaciones límite, utilizando recursos que ni nosotros mismos creíamos tener, y que a la postre nos servirán para sacarnos de pozos demasiado negros y profundos. De la fuerza sobrehumana para salir de atolladeros en principio sin salida trata precisamente la película que hoy les presento. Basada en el libro autobiográfico de Billy Hayes, nace en 1978 "El expreso de medianoche", dirigida por Alan Parker y escrita por Oliver Stone, que sería premiado con el Óscar al mejor guión adaptado. El eje central del film gira en torno a la vida carcelaria, a las condiciones de vida infrahumanas que los reclusos deben soportar, a la justicia, un mero fantasma imaginario el que nos retrata Stone en el Estambul de los 70, y a la lucha desesperada por la supervivencia del protagonista Brad Davis (Billy Hayes). De manera magistral, Parker nos adentra en ese microcosmos carcelario el cual poco o nada tiene que ver con un mundo exterior medianamente digno, en el cual la vida es un preciado tesoro que en demasiadas ocasiones pende de un hilo, y que supuso un punto de inflexión para el espectador a la hora de reflexionar sobre las condiciones de vida de los reclusos en muchas prisiones de distintas partes del mundo. Destacar, entre otras, la escena del pabellón de los dementes, en la que se nos muestra una especie de averno, donde los presos vagan en círculo con sus mugrientas batas blancas, dándonos la impresión que su tortuoso caminar fuera que menos que eterno. También destacar el discurso del protagonista en el  juicio donde es condenado a 30 años, un alegato contundente en contra del podrido sistema judicial que impera allí en ese momento. El film se toma bastantes licencias frente al libro de Hayes, aunque tanto la historia original como la llevada al celuloide coinciden en la crítica feroz al sistema judicial turco. Esto llevó al autor del libro en 2007 a pedir perdón al pueblo turco por el posible daño causado a su imagen internacional. La película obtuvo dos Óscars, al mejor guión adapatado y a la mejor banda sonora (Giorgio Moroder). Si pinchan en la imagen podrán ver la filmografia del director. Prueben por unos minutos la sensación de estar entre estas siniestras rejas. Disfruten.



Charlie 72