17 abr. 2012

Proyecciones paradisíacas

No existen grandes historias fuera del ámbito de las más sencillas y comunes historias cotidianas. De las del día a día, de las que la vida nos plantea como ese guión invisible que todos, sin saberlo, vamos leyendo, dando forma a esa trama de vicisitudes y alegrías que en definitiva componen nuestra humilde y fugaz existencia. De eso trata precisamente una de las películas más conmovedoras no ya del cine italiano, sino de ámbito mundial que tengo a bien recomendarles hoy. Con guión y dirección del maestro Giuseppe Tornatore y musicada por el celebérrimo Ennio Morricone, "Cinema Paradiso" es un compendio de nostalgia, humor y melancolía. Un homenaje profundamente apasionado al mundo del celuloide, pero en este caso, no al de las grandes estrellas sino al que se vive, siente y respira en una sala de cine, convertida en el eje principal sobre el que giran las vidas de los habitantes de un pequeño pueblecito donde cada proyección pareciese la última, donde familias enteras se sumergen con una avidez desaforada en la gran pantalla, mientras Alfredo y Salvatore son testigos desde su cabina de ese microcosmos tan particular, al que ellos de alguna manera dan forma cada vez que el proyector se pone en marcha y una nueva aventura se introduce en los sentidos del espectador. De una manera brillante, Tornatore nos traslada a diferentes etapas de la vida del protagonista, y las va insertando en una cadena imaginaria donde el último eslabón vuelve a cerrarse sobre sí mismo con el regreso de éste a su pueblo natal, desoyendo los consejos de su querido y viejo amigo, pero transformado en un gran director, al igual que los recortes de película que la censura local le obliga a realizar se convierten al final en un montaje convertido en metáfora del triunfo sobre todo lo que de alguna manera nos impide expresarnos con total libertad y realizar nuestros sueños. La película, estrenada en 1988, tenía un metraje de 155 minutos que se vieron reducidos a 123, debido al poco éxito que logró en su país de origen. Obtuvo un Óscar a la mejor película de habla no inglesa, y es que nadie como los italianos para hacernos conmover así. Si pinchan en el cartel podrán leer una pequeña biografía de su director. Disfruten.



Charlie 72