10 abr. 2012

Manchester, 1982

La simbiosis espontánea, necesaria en multitud de ocasiones para el desarrollo de la vida entre dos seres vivos, es un ejemplo bastante acertado de lo que aconteció en Manchester en 1982 para que se produjese el nacimiento de una de las bandas de indie rock más importantes de la historia: The Smiths. La simbiosis, espontánea o no, necesita de dos seres que se complementen, que se integren en uno solo, que se conviertan en un tándem perfecto a la hora de crear, cada uno con su identidad propia y a la vez con una filosofía única y extraordinariamente efectiva. Steven Patrick Morrissey y Johnny Marr, vocalista y guitarra respectivamente, dan vida a esta banda que debe su nombre a David Smith, que denunciara ante la policía la identidad de los asesinos de los páramos ("moors murders"), pero que desmintiera tiempo después el mismo Morrissey al declarar que habían buscado el nombre más corriente posible para la banda, porque ya era hora de que la gente corriente mereciera un status más elevado. El grupo se completaba con Mike Joyce a la batería y Andy Rourke al bajo. En 1987, con cuatro álbumes de estudio, nueve recopilatorios y uno en vivo, la historia de The Smiths pone punto y final, por lo menos hasta el día de hoy, si no siguen la tónica general emprendida por muchos extintos grupos de volver a unirse por un tiempo para no se sabe bien qué fin. Aunque mucho me temo que esta empresa se nos antoja harto dificil, sino imposible. En 1988 Morrissey inicia su carrera en solitario con el álbum "Viva Hate", al que le seguirían diez más hasta la fecha, siempre impacientes hasta la llegada de un próximo disco, y más impacientes aún de ver a este chico de Manchester, depresivo en su adolescencia y admirador incansable de Oscar Wilde, en cualquier escenario merecedor de tan rutilante estrella. Les dejo con un concierto de mayo de 1985 en Madrid, en plenas fiestas de San Isidro, donde evidentemente la movida hacía gala de acoger a tan magnos invitados. Pichando en la imagen pueden ver a Morrissey en el festival Viña del Mar de este año 2012, con un talante más reposado sobre el escenario pero con el mismo aura de estrella de hace treinta años. Disfruten.



Charlie 72