6 mar. 2012

Escalones resbaladizos

Cuando uno se ve envuelto de la manera más casual posible en un turbio y desagradable asunto, cuyas consecuencias serán no menos que muy perjudiciales y altamente peligrosas, reconocemos de inmediato que es tiempo de actuar y de salvar nuestro pellejo, haciendo acopio de todas y cada una de las estratagemas que nos puedan sacar de tan oscuro embrollo. Algo así trata de hacer el protagonista de la película que hoy les recomiendo, "39 escalones", decimonoveno trabajo del maestro Alfred Hitchcock, basada en la obra homónima de John Buchan. Un cóctel de suspense, aventuras y comedia romántica, mezclado y bastante agitado, donde el espectador no goza de un segundo de tregua a la hora de devorar escenas colmadas de sorpresas y sobresaltos. Una figura muy utilizada por Hitchcock, un inocente perseguido por la policía, que huye para demostrar la verdad y a su vez salvar su propio pellejo, es el eje central de esta trama de espionaje salpicada constantemente con pinceladas humorísticas (veáse la escena del hotel o la primera del music hall). Elementos característicos del genial cineasta como el tren, las escaleras, la niebla, compañera de todo buen film de suspense, y los magníficos paisajes escoceses, no pueden faltar en esta película estrenada en 1935 y protagonizada por Robert Donat y Madeleine Carroll. Acomódense y espíen con nosotros. Y, si quieren, conozcan la filmografía del mago del suspense pinchando en el cartel.



Charlie 72