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Corruptelas y justicieros

Cuando el olor nauseabundo de la corrupción (crímenes, sobornos, drogas, etc.,) a manos de supuestos honorables agentes de la ley se vuelve del todo insoportable, es hora de que la verdadera justicia haga acto de presencia de la forma más contundente, más si cabe si esta podredumbre amenaza con engullirnos con sus fétidas fauces. Hoy les propongo el visionado de un clásico del cine negro americano de 1958: "Sed de mal". La adaptación del guión, basado en una novela de Whit Masterson, la dirección y el papel co-protagonista corren a cargo del genial y personalísimo Orson Welles, que junto a Charlton Heston dan forma  a una historia sórdida de abusos de poder y violencia, que arrastran de una forma magistral al espectador a la verdadera esencia del cine negro. Welles, con un papel hecho casi a medida, da vida a Hank Quinlan, un policía fronterizo enredado en demasiados asuntos turbios. El contrapunto viene a cargo de un afamado y ya casi divo en la década de los 50, Charlton Heston, que interpreta a un improbable policía mexicano llamado Mike Vargas, encargado de desenredar una trama demasiado peligrosa. En el reparto podemos destacar también a una sensual Janet Leigh y a una exuberante y encantadora Marlene Dietrich. Heston puso como condición a la Universal que Welles fuera su compañero de reparto si querían que protagonizase el film. Una vez terminada la película, la productora la encontró insulsa y en gran medida confusa. El guión fue mutilado, y fueron añadidas varias escenas por otros directores. La escasa promoción y la feroz crítica recibida (increíble por otra parte), hicieron de esta obra maestra un auténtico fracaso en taquilla. Pero en cualquier caso, ningún crítico ha podido hundir jamás una gran película, ni nunca tampoco ha podido levantar a una mala. A la manipulación casi inquisitoria de la película por parte de la  productora, Welles reaccionó escribiendo un manuscrito de 58 páginas en el que daba una serie de indicaciones para realizar una nueva versión del film. Éste, que se creía perdido, se encontró en 1997, y sirvió de base para una nueva "Touch of  Evil". El tiempo siempre acaba poniendo las cosas en su sitio, y si pinchan en el cartel podrán leer una breve cronología del director. Pongan especial atención a los 3 primeros minutos de metraje, que se convertirían en 15 largos días de grabación, plano mítico donde los haya. Disfruten.




Charlie 72

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