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Noches putrefactas.

A propósito de la inminente llegada a nuestro calendario del día 1 de noviembre y de todo lo que ello implica y lleva relacionado, más últimamente a celebraciones de fiestas donde zombies y monstruos varios hacen su agosto que al tradicional culto a los difuntos, les recomiendo el visionado de un clásico del cine de terror, en una subcategoría, la de los zombies que el director, guionista, montador y fotógrafo George A. Romero llevó a la gran pantalla en 1968. Les hablo de "La noche de los muertos vivientes", un film en el que con un presupuesto ínfimo e interpretada por actores desconocidos, se llegó a obtener un resultado espectacular a la hora de crear esa atmósfera realista, en donde la sensación de que los monstruos pueden atraparte es constante hasta el final. El suspense, la angustia y el terror son la clave fundamental para enganchar al espectador y dejarlo petrificado en su butaca. Como anécdotas, señalar que el sótano no forma parte de la casa, sino que es un decorado montado en el estudio, y que el personaje de Bárbara en principio debía ser de carácter fuerte y temperamental, y no el contrapunto que al final vemos en pantalla. Si quieren conocer algunas curiosidades relacionadas con esta y otras películas de su director, pinchen en la imagen. Pasen, vean y no tengan miedo de asustarse un  poco.



Charlie 72

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