7 oct. 2011

Lo glamuroso de la sencillez.

  
Imaginemos por un momento a alguien sencillo, con un carácter afable, espontáneo, con cara angelical, innovador y con esa bendita despreocupación que nos da la juventud. Podríamos estar hablando perfectamente de Audrey Hepburn. Un look aparentemente improvisado y casual, combinado con un semblante dulce y arrebatador, son la clave para descubrir el éxito de este mito del séptimo arte. Audrey Kathleen Ruston nace en Ixelles (Bélgica) el 29 de Mayo de 1929. Siendo una niña sus padres se divorcian y ella marcha a Holanda, donde vive en primera persona los horrores de la guerra. Estudió piano y ballet clásico y hacía pequeñas actuaciones con las que ayudaba económicamente a la resistencia. Años más tarde diría: "El mejor público que he tenido, no hacía ni un solo ruido al terminar mi actuación". En los 50 comienza su carrera como actriz con producciones musicales como "High Button Shoes" y "Sauce Piquante", pero es en 1953 cuando la fama se revelará como su más fiel aliada en el film de Willian Wyler "Vacaciones en Roma", por el que obtendría el Óscar a la mejor actriz. Después vendrían hoy ya clásicos maravillosos como "Sabrina", "Historia de una monja", "Desayuno con diamantes", "Charada", "My fair lady", "Sola en la oscuridad" y otros tantos éxitos hasta completar una filmografía de 29 apariciones en la gran pantalla. En 1993 una larga enfermedad acaba con su vida a la edad de 63 años. Nadie como Audrey, incansable colaboradora de UNICEF, para recordarnos que la humildad no está reñida con el glamour.

                            

Charlie 72