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Silvio, improvisando desde la gloria.

A la diestra del cielo deberíamos encontrar a este genial rockero sevillano, cuando partió de este mundo el 1 de Octubre de 2001 a los 56 años de edad. Silvio Fernández Melgarejo, más conocido por Silvio, forma parte de la leyenda del rock nacional mucho antes de que nos dejara. Sólo tipos tan especiales como él pueden atribuirse tales méritos. Sus comienzos como batería y percusionista, vinculados especialmente con el rock andaluz y con grupos sevillanos del momento como Gong y Smash, marcaron una pauta a seguir en su peculiar manera de crear e interpretar temas, mezclando canciones propias con clásicos de los 50 y 60, ya bien rock americano, canciones italianas, conocidos temas de Antonio Molina, etc. Su estilo tan particular de improvisación, introduciendo el idioma que en ese momento le viniera más a mano y su voz espléndida tan característica perfecta para tonadas rock, fueron su mayor baza para conquistar a un público siempre fervoroso con esa religión tan particular de Silvio. Grabó un total de cinco discos con  diferentes formaciones, en los cuales destacan canciones como "Rezaré", "La ragazza del elevatore", "Marguerita Margueró", etc. Estuvo casado con una rica heredera aristócrata inglesa con la que tuvo un hijo, Sam Taylor. El matrimonio duró poco debido a la denostada afición de Silvio a la vida bohemia y al alcohol. Lo que más le gustaba en la vida, aparte de cantar rock, era un gin- tonic, el futbol (era acérrimo seguidor del Sevilla) y un cigarrillo marca Ducados. A la pregunta de "¿que es lo más grande que has hecho por amor?" contestó una vez: "Por amor fui capaz de beberme un tinto en vez de un gin-tonic".



Charlie 72

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